EDITORIAL: Por un “plan general”.


La elaboración y aprobación de un Plan General Municipal de Urbanismo, es sin duda una de las actividades más relevantes que puede llevar a cabo un ayuntamiento, y en consecuencia de las de mayor incidencia entre sus habitantes. De su contenido se deriva, indefectiblemente, la realidad de un municipio para un montón de años, ya que se trata, en resumen, de determinar el uso que va a tener cada suelo y en consecuencia su valor añadido, y rotular sobre el territorio los espacios y dotaciones públicas que harán mejor o peor la vida cotidiana. Y en eso en lo que ahora mismo está embarcado Berrocalejo.

En el Pleno municipal del pasado mes de marzo, los concejales del Partido Popular que lo gobiernan presentaron y aprobaron un Avance de Plan General Municipal, que ha sustituido el hasta ahora habí­a aprobado desde junio de 2010, aunque también lo era de manera provisional en espera de la preceptiva ratificación por parte de la Junta de Extremadura, por lo que nuestro urbanismo se veí­a regulando de hecho por un denominado “Proyecto de Delimitación de Suelo Urbano (PDSU)”, que data de 1986, anterior por tanto a la vigente Ley del Suelo regional y de alcance bastante limitado. Esta situación no es deseable mantenerla. Puede producir limitaciones a expectativas de crecimiento y ser fuente, como de hecho ya lo ha sido en varios casos, de actuaciones irregulares, contraproducentes con el ser de un pueblo del que arquitectónica y mediambientalmente nos sintamos orgullosos de dejar a nuestros hijos. Por fortuna, el gran desarrollo reciente que Berrocalejo ha experimentado en la denominada Isla de Valdecañas, sí­ se ha hecho con un planeamiento bien definido, lo que ha evitado añadir problemas a los que ya pueden existir. Este, el de la Isla de Valdecañas, es sin duda asunto de gran relieve, pero con poco margen para opinar. Exceptuando la posición ecologista y posiciones personales que nunca han alcanzado el valor de corriente de opinión pública, el espectacular ensanchamiento del pueblo en la nueva zona, ha sido una cuestión que ha contado y de momento cuenta con idéntico respaldo popular y polí­tico que rotundidad urbaní­stica ha consolidado. A no ser que los tribunales determinasen finalmente lo contrario; en cuyo caso, obviamente, estarí­amos ante un serio problema.

Según el PP se ha tenido que hacer un nuevo Plan, por que el anterior no era aceptado por la Junta tal y como estaba redactado. De acuerdo con un informe que la Secretaria Municipal presentó al Pleno era excesivo en sus pretensiones de calificar suelo como urbano o urbanizable e incumplí­a varios aspectos de la normativa urbaní­stica regional, resaltando que carecí­a de Informe de Sostenibilidad Ambiental.

El PSOE-PSE, en la oposición, decidió abstenerse en la aprobación del Avance de Plan. Falta de información (“oscurantismo”) y visos de gran improvisación son los argumentos que ha esgrimido para justificar su decisión. Al tiempo anuncia que va a presentar su propuesta alternativa, aunque antes solicita al equipo de gobierno buscar un posible consenso, que desde luego desde aquí­ nos felicitarí­amos se produjese. De momento las cosas no pintan bien, pero puede que todo se resuelva si ambas partes no se cierran en maximalismos y cuestiones de procedimiento.

Mientras, entre el vecindario reina el desconcierto y la preocupación. En eso tiene toda la razón el PSOE-PSE, tal y como ha explicado con la habitual polí­tica informativa muy intensa e incluso agresiva que le caracteriza desde las pasadas elecciones municipales. Como también es obvio que el equipo que manda en el Ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza como principal exponente, no se está caracterizando por una actitud de transparencia. La semana pasada se producí­a en el pueblo un triste episodio que llenó de pintadas una serie de espacios públicos con insultos y calumnias al primer edil. Hechos injustificables que todos lamentamos y confiamos en que no se repitan. Aunque por su propia naturaleza es imposible fijar dónde tienen su origen o que chispa los han podido provocar, no cabe duda que el estado de opinión que la aprobación del Plan ha generado , en nada ayuda a asentar en Berrocalejo el buen vecindario que nos debe caracterizar y que desde hace tiempo no disfrutamos.

Las cosas deberí­an ser mucho más sencillas de lo que resultan. Contar con un nuevo Plan General Municipal de Urbanismo es un buen objetivo, en el que debemos converger paisanos y representantes polí­ticos. Para ello, los primeros debemos ser ciudadanos responsables, exigir información, informarnos y participar activamente en que el resultado final sea sobre todo beneficioso para el conjunto por encima de egoí­smos, y los segundos, además de eso, deben dejarse la piel para no convertirse en un problema. Insistimos: serí­a bueno que entre todos nos dotáramos de un buen plan, de un “buen plan general”.

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