LOS JORNALES DEL AYUNTAMIENTO.


Con la brutalidad institucional que le caracteriza, el alcalde informó en el último Pleno de la Corporación de la reducción de las nóminas de los empleados municipales en un 10 por ciento y de igual mengua de su suculento salario de casi mil euros mensuales por dedicar cinco horitas diarias de lunes a viernes al Consistorio. En menos de medio minuto dio cuenta de una RESOLUCIÓN DE LA ALCALDÍA, que justifica la medida en la situación económica de crisis (se supone que del pueblo, de Extremadura, de España, de Europa…, y del mundo mundial, aunque no especifico). Sin aportar dato alguno, a su manera: por qué sí. El concejal socialista, de cuyo Grupo Municipal formo parte como independiente, votó en contra, por eso de la forma ya descrita, pero también por el fondo (en momentos de contracción económica es un error recurrir precisamente a la rebaja de recursos públicos), pero sobre todo y fundamentalmente porque el Ayuntamiento de Berrocalejo tiene dinero en los bancos, por lo que parece no tener sentido ahorrar en unos sueldos que sin duda tienen una repercusión directa en la modesta economía de nuestro querido municipio.

Desde el Grupo Socialista desconocemos de momento el procedimiento establecido por el alcalde para la bajada de sueldos municipales, por la sencilla razón de que no nos ha facilitado documentación oficial alguna, que, obviamente, hemos procedido a solicitar. Esto precisamente, la legalidad de la medida es algo que ni siquiera tenemos claro.

Tampoco conocemos, pues, detalle alguno de los criterios y valoraciones que se hayan podido aplicar. Lo habitual, vamos. No sabemos casi nada, porque el alcalde solo es capaz de gobernar desde el oscurantismo. Y en este caso sospechamos que especialmente. El tema de la plantilla municipal es sin duda un asunto espinoso. Creo que su inadecuación a las necesidades del pueblo es notoria. Sobredimensionada en su aspecto administrativo, presenta importantes carencias y necesidades en el ámbito de los servicios sociales y el mantenimiento de los espacios y las dotaciones públicas. El resultado de una mala gestión del PP prolongada en el tiempo y que a punto estuvo de dar un vuelco en las pasadas elecciones municipales, donde los conservadores apenas ganaron por unos poquitos votos, algunos de los cuales de dudosa procedencia.

Ahora resulta que hasta la plantilla que con absoluta discrecionalidad han creado y engordado, y que en algunos casos de puestos de personal administrativo aún quedan dudas sobre su legalidad, le resulta excesiva para el presupuesto de que disponen, por lo que tienen que proceder a bajarles el sueldo. ¿A todos por igual? ¿A unos más qué a otros? Cuando el Grupo Municipal Socialista lo sepa, sin duda lo contará y valorará. De momento, algo tenemos claro: no es justo que la rebaja haya sido igual para empleados y alcalde. En este segundo caso tendría que haber sido mayor. Una medida ejemplarizante. ¡Pero, qué va!

El equipo de gobierno del PP, además, ha aprovechado la coyuntura para tomar otra decisión impresentable: eliminar por completo las dietas a concejales por acudir a los Plenos. Así, de los representantes políticos, a partir de ahora, solo cobrará del Ayuntamiento el alcalde, mientras que los otros cuatro concejales no recibirán nada. ¿Cabe desequilibrio y desprecio mayor? Lo que se ha dibujado es un escenario de un alcalde-capataz que se lleva un buen sueldo por supuestamente llevar él solito el Ayuntamiento, mientras los concejales son meras comparsas, trastos inútiles. Pero, aunque lo intenten, no será el caso del concejal socialista, Ángel Pedro Martínez Cáceres, quién bien clarito lo dejó en el Pleno: “Aunque no me compensen, seguiré haciendo mi trabajo de oposición por el bien de los vecinos”. Aunque, ahora que lo pienso, no va a cambiar nada, ¿verdad? ¿Por qué, aunque antes los otros tres concejales del PP sí cobraban por ir a los Plenos, decían alguna vez algo…?

Materia peliaguda sin duda esta de los salarios a políticos en el caso de pueblos pequeños como Berrocalejo. Porque, realmente, la duda siempre está ahí: ¿es necesario que nuestro Ayuntamiento esté pagando un sueldo fijo al alcalde? ¿Lo necesita? Creo que no, que en comunidades de estas dimensiones y características debe prevalecer la vocación y la voluntad de servicio al vecindario, dejando a un lado la profesionalización de la modesta actividad política que conllevan sus ayuntamientos. La gestión cotidiana de los asuntos municipales debe estar en manos de empleados públicos cualificados y adecuadamente pagados, mientras la incuestionable e irremplazable dirección política debe ser realizada por alcaldes y concejales que se conduzcan por estrictos criterios de austeridad y entrega a la colectividad, que únicamente deben contar con la lógica compensación de todos los gastos que ello les pueda ocasionar. Pero nada más, nada de sueldos fijos y asignaciones injustificables. La respuesta a estas cuestiones, en todo caso, parece que va a venir directamente impuesta por el Gobierno central, que estudia poner normas al respecto. Mientras, eso sí, nuestro alcalde bien que se lo está llevando crudito mes a mes.

Michelle Sánchez. Junio de 2012.

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