Un trozo de mi vida

Sección de cultura
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Un trozo de mi vida

Un trozo de mi vida

Rebuscando entre las cajas del piso de mis padres, encontré una bonita caja llena de fotografías y unos boletines de las fiestas del pueblo, que mi madre guardaba celosamente en esta preciosa caja de metal. Eran los de los dos últimos años que pase en el pueblo antes de venir a Madrid… ¡Buff! ¡Qué tiempos aquellos!

Pasaron muchos años después, hasta que pudimos pasar otras fiestas patronales en el pueblo. Al leerlos, descubrí el nombre de Primitivo Estévez… ¡Joder!… Perdonen la expresión, pero es lo primero que me vino a la cabeza; y luego, un aluvión de recuerdos.

¡Qué recuerdos con ese hombre!

De domingos de misa, tardes de novena, con flores a María, de partidos de fútbol y de frontón, de preparación del belén, de primera comunión, de monaguillo, de alguna torta que otra, pero sin rencor. Un buen hombre, porque de curas no entiendo, pero seguro que lo fue también.

En 1975, cuando hice la mili en el CIR de Alcalá de Henares, conocí a un chaval que era de Serradilla, e hicimos buena amistad. No sé cómo ni porque, salió la conversación, pero resulto que por aquella época D. Primitivo estaba de cura en Serradilla. En uno de los permisos, este chico le hablo de mí y cuando regreso, me entrego un sobre, que él mimo le había dado. Aquel gesto me hizo mucha ilusión, pero aún más cuando lo abrí y descubrí que en el interior de la carta había 400 pesetas.

¡Qué gran hombre! en un solo segundo, me convirtió, de recluta, a capitán general.
Recuerdo también que en uno de esos años en los que emitió el boletín de festejos, no sé si fue en 1965 o en el 1966, en el recinto de la ermita se colocó la cucaña, y nunca mejor dicho estaba bien cuca; pero no por su contenido sino por su construcción.

Repleta de manjares de la época, jamón, lomo, chorizo, etc. Pensé en lo contenta que se pondría mi madre si acudía a casa con todo aquello; así que: con ropa de domingo, me dispuse a conquistarla. Me empolve bien la ropa para impedir que el sebo me resbalara y me llene los calcetines de tierra por si hiciera falta; ¡y vaya que si hizo falta! Cuando llegué arriba no había manera de desenganchar aquellos manjares de lo bien clavados que estaban. Tanto insistí, que al final el sebo pudo más y me envió al punto de partida, totalmente desconsolado y sin fuerzas. Así pues, lo que se iba a convertir en una alegría para mi madre, se convirtió en una desgracia para mí; cuando llegué con toda la ropa llena de sebo a casa.

Por lo visto no hubo manera de que nadie pudiera recoger aquellas delicias, así que los organizadores decidieron cenárselas ellos.

Pero esa noche, este buen hombre acudió a mi casa a pedirle permiso a mis padres para que degustara con ellos tan ricos manjares, a pesar de mi arresto.

Francamente no tengo nada más que buenos recuerdos de este buen hombre.

No le he vuelto a ver desde que me marche del pueblo, pero donde quiera que este; ¡gracias! que dios le bendiga.

Primitivo Estévez Vázquez estuvo de párroco en el pueblo desde 1959 a 1968.

Un trozo de mi vida
Juan Antonio Sánchez Díaz

Boletin Primitivo Estevez 1965

Boletin Primitivo Estevez 1965

 

Boletin Primitivo Estevez 1966

Boletin Primitivo Estevez 1966

Serradilla rindio homenaje a Primitivo Estevez en 2012, puedes leerlo aqui.

Un trozo de mi vida

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